En la barriada palmesana de Son Güells, los vecinos ya no saben a qué atenerse. Cada día parece traer un nuevo susto, una nueva preocupación que se suma a la lista interminable de problemas que enfrentan: robos en coches, agresiones, acoso tanto a residentes como a jóvenes, y el uso irregular del agua pública. Este jueves, sin embargo, han llegado al límite. «¡Y creíamos que lo habíamos visto todo!», comentan atónitos los testigos.
En la calle Jean B. Laurens, un grupo de tiendas de campaña ha aparecido como si nada sobre el asfalto, ocupando plazas de aparcamiento y rodeadas por vehículos. Un vecino expresa su desconcierto: «Esto sorprende porque nunca sabes lo que te vas a encontrar. Ya no decimos que es el colmo; seguro que algo peor está por venir…».
Un paisaje insólito
Poco después, esas mismas tiendas desaparecieron debido al calor insoportable del día; regresaron solo cuando caía la noche. Pero esta situación no es nueva para los habitantes de Son Güells. Consciente del clima de inseguridad que reina en su barrio, incluso se han organizado patrullas ciudadanas para vigilar las calles. La llegada reciente de okupas desalojados de la antigua cárcel en Son Malferit ha intensificado sus temores y nadie descarta una conexión entre estos nuevos asentamientos y la creciente presencia de caravanas en la zona.

