Este fin de semana, los vecinos de Puntiró han vuelto a vivir una historia que ya conocen demasiado bien. Las fiestas, esas que parecen multiplicarse sin control, han regresado con fuerza, desatando el caos en esta tranquila zona de Palma. La situación es desesperante para quienes residen allí, pues cada vez más se ven atrapados en un monocultivo turístico que les roba la paz y el descanso.
La comunidad ha denunciado en repetidas ocasiones cómo ciertas fincas, como la famosa Villa Sunset Boulevard Lujo, se convierten en escenarios de despedidas de soltera y otros eventos masivos que no cuentan con licencia. «Este fin de semana ha sido especialmente ruidoso», comentan con frustración los residentes, quienes han compartido videos donde se pueden escuchar cánticos y música a todo volumen hasta altas horas de la madrugada. Y lo peor es que esto no es un caso aislado; el verano apenas comienza y ya temen por lo que está por venir.
Un clamor silencioso ante la indiferencia
A pesar de haber llevado su denuncia a las instituciones como el Govern o el Ajuntament de Palma, parece que sus voces caen en saco roto. «No hemos recibido respuesta alguna», aseguran resignados. Y ni hablar de llamar a la Policía Local; tras varias experiencias frustrantes donde no acudieron cuando realmente los necesitaban, han decidido dejarlo por imposible. “El pasado febrero nos llamaron por una denuncia del mes de agosto”, recordaba uno de los afectados, visiblemente cansado.
Con cada fiesta que llega, crece también su impotencia. No es justo tener que soportar ruidos constantes mientras intentan llevar una vida normal. Así van pasando los días en Puntiró: entre el ruido ensordecedor y una lucha constante por recuperar su tranquilidad.

