En el barrio de Sa Llotja Born, la lucha contra el ruido no es una simple queja, es un grito desesperado. Con carteles que claman «el renou és tortura», los residentes han alzado la voz ante un problema que parece empeorar con cada noche que pasa. El desasosiego por los decibelios incesantes del ocio nocturno ha llevado a los vecinos a realizar nada menos que 92.203 mediciones acústicas entre noviembre de 2025 y marzo de 2026.
Mediciones y resultados alarmantes
Recientemente, se han presentado gráficos y análisis sobre estos niveles sonoros. La Zona de Especial Protección Acústica (ZPE) fue creada para proteger a las áreas urbanas de la contaminación acústica provocada principalmente por bares y restaurantes. Sin embargo, parece que las medidas aún no son suficientes. En 2024, el nivel sonoro máximo registrado fue de 57.53 dBA, bajando ligeramente a 57.39 en 2025 y alcanzando 55.99 en 2026. Esto demuestra una persistencia preocupante de ruidos altos durante la noche, algo totalmente incompatible con una vida tranquila.
A pesar del esfuerzo constante, la realidad es que episodios con picos elevados continúan sucediendo, dejando claro que se necesitan acciones efectivas para mitigar esta situación insostenible. La asociación vecinal sostiene firmemente que estos registros podrían servir como prueba en procedimientos administrativos o judiciales relacionados con el incumplimiento de la normativa acústica municipal.

