El pasado 30 de abril, el pleno del Ajuntament de Palma se convirtió en un auténtico maratón político, extendiéndose casi nueve horas, más una hora de receso. En esa interminable jornada, se llegaron a tratar hasta 80 puntos, gracias a la participación ciudadana que siempre añade un buen rato extra. Pero no es raro que estas sesiones se estiren incluso más allá de las diez horas. Y todo esto lo dice un estudio reciente que asegura que los plenos de Palma son, sin duda, los más largos de toda España.
Las diferencias entre ciudades
Aquí es donde el contraste se hace evidente. En Murcia, por ejemplo, con sus 469.177 habitantes, el pleno de diciembre apenas superó las tres horas. Solo presentaban siete mociones y ¡listo! Mientras tanto, en Madrid estos encuentros suelen durar alrededor de 5 horas y 45 minutos, tratando unas 24 iniciativas; en Barcelona se limitan a cuatro horas y quince minutos con 18 propuestas sobre la mesa.
No podemos olvidar a Valencia y Sevilla, donde las reuniones rondan las seis y cinco horas respectivamente. Málaga también tiene su encanto con casi seis horas y 29 propuestas en cada sesión plenaria mensual.
Pero claro, ¿cuál es el secreto para unos plenos más breves? Fuentes del Ayuntamiento madrileño nos cuentan que celebran miniplenos por distritos para agilizar el proceso. Por ejemplo, Carabanchel tiene cerca de 280.000 habitantes pero logra tomar decisiones ejecutivas sin alargar demasiado la charla.
Javier Bonet, primer teniente de alcalde del Ajuntament de Palma, explicó que han reducido las mociones de 40 a solo 20; sin embargo, eso no ha hecho mella en la duración. Curiosamente, señala que el PP no utiliza todos sus puntos asignados y los cede a otros partidos. Al final del día son las intervenciones ciudadanas las que ocupan gran parte del tiempo: cada uno tiene quince minutos para expresarse.
La oposición no está dispuesta a permitir recortes en este espacio tan vital para pedir cuentas al gobierno local. Francesc Dalmau del PSOE critica abiertamente cualquier intento por reducir la participación ciudadana: «¡Es ahí donde los vecinos pueden expresar sus inquietudes!». Neus Truyol de Més per Palma también defiende esta idea: «Este espacio es fundamental para dar visibilidad a las entidades». Por otro lado, Fulgencio Coll desde Vox argumenta que hay algo anormal en plenos tan prolongados; él mismo considera necesario reorganizar normas porque no es lógico que una entidad tenga más tiempo para hablar que un regidor.
Aún así, Maribel Alcázar desde la Federació d’Associacions de Veïns alerta sobre cualquier posible recorte: «Menos tiempo significa menos participación ciudadana», sostiene mientras recuerda tiempos pasados cuando los plenos terminaban a altas horas tras empezar muy tarde.
La primera jornada del último Debate del Estado de la Ciudad duró incluso doce horas. Algo impensable hace décadas cuando estos encuentros eran acompañados por humo y copas en el salón plenario. Afortunadamente, hemos avanzado mucho desde entonces.

