En el corazón de Palma, mientras los turistas pasean con sus maletas, el Ajuntament está dando un paso firme y decidido. Este viernes, todos los partidos, a excepción de Vox, se han unido en una causa que promete cambiar el rumbo del turismo en la ciudad: la prohibición total de nuevas plazas de alquiler turístico. A partir del próximo pleno, esta modificación del Plan General verá la luz y vetará cualquier nueva vivienda destinada a este tipo de alquiler, incluso aquellas situadas en edificios unifamiliares, algo que hasta ahora estaba permitido.
Un cambio necesario para proteger a los residentes
El concejal de Urbanisme, Óscar Fidalgo, no ha dudado en calificar esta decisión como algo “proporcionado” y “justo”, añadiendo que debería haberse tomado antes. Según él, durante la legislatura anterior las plazas de alquiler turístico crecieron desmesuradamente y ahora estamos viendo las consecuencias. “La expansión del alquiler turístico reduce la oferta residencial y complica el acceso a la vivienda”, ha afirmado Fidalgo con claridad.
No solo eso; también ha mencionado problemas serios como la falta de seguridad jurídica y el fraude que surgen por un modelo actual ineficaz. “Es fundamental contar con más capacidad inspectora para abordar estos temas”. Además, apuntó a la sostenibilidad urbanística y al impacto negativo que tiene sobre la convivencia vecinal. “Proteger nuestros barrios es esencial para evitar que los residentes sean expulsados”, concluyó.
Un estudio interno reveló que casi un tercio de las viviendas turísticas en Palma son ilegales y solo 14 cuentan con licencia temporal. Estos datos han sido cruciales para respaldar esta modificación del Plan General, reafirmando así que Palma no es apta para abrir nuevas plazas de alquiler turístico. La batalla por recuperar el control del paisaje urbano sigue adelante.

