En pleno centro de Son Roca, donde antes un banco rebosaba actividad, ahora encontramos una historia que nos recuerda la realidad social que vive esta barriada palmesana. La okupación de este edificio ha ido tomando forma con el paso del tiempo, y los vecinos no han tardado en contar cómo este fenómeno ya lleva más de cinco años desarrollándose. Sin embargo, lo que realmente llama la atención son los diferentes grupos que han pasado por allí. Al parecer, al menos tres familias distintas han encontrado refugio entre esas viejas paredes.
Una vida cotidiana en un lugar inusual
Si asomamos la cabeza por la cerradura o echamos un vistazo a través de una ventana improvisada, se puede entrever un pequeño mundo dentro del antiguo banco. Los residentes actuales incluyen a unos cuatro adultos y, se dice que hay también dos niños escolarizados en el barrio. Los juguetes mezclados con sofás y mesas dan cuenta de una vida más allá del estigma asociado a la okupación. «No son problemáticos», comenta una vecina que ha vivido toda su vida en Son Roca. Aunque su presencia resulta algo extraña para ser una zona tan transitada, ella asegura: «No hacen ruido; son pacíficos». Lo curioso es que cuentan con electricidad, pero parece que el agua corriente les es esquiva.
La antigua oficina bancaria se encuentra estratégicamente ubicada en el cruce entre las calles Cap de Formentor y Cap Enderrocat. Su okupación ocurrió casi instantáneamente tras cerrar sus puertas, convirtiéndose en parte de esa historia que muchos prefieren ignorar pero que está ahí, latente y visible. A pesar del riesgo de exclusión social al que algunos vecinos se enfrentan, ellos luchan por mantener viva su identidad y dignidad.
A lo largo de los años hemos sido testigos de varios intentos fallidos de okupar viviendas y locales en esta zona; sin embargo, lo cierto es que este fenómeno no es nuevo. Ya antes de la pandemia había voces políticas denunciando la cantidad alarmante de casos similares en Son Roca. La vieja oficina bancaria ya no es solo un recuerdo; se ha convertido en símbolo y refugio para aquellos que buscan un lugar donde comenzar otra vez.

