Este martes, Sa Presó volvió a ser protagonista de una historia que nos deja sin aliento. En un momento crítico, las llamas hicieron su aparición en uno de los habitáculos del segundo piso, lo que obligó a evacuar a todos los que se encontraban en el primer piso. Afortunadamente, la Policía Local estaba alerta en la entrada y pudo detectar el fuego rápidamente. Así, mientras esperaban la llegada de los Bomberos de Palma, lograron controlar la situación con sus propios medios.
Un peligro constante
El primer teniente de alcalde de Palma, Javier Bonet, no pudo evitar expresar su preocupación: «Desde que comenzó el proceso de desalojo del recinto, hemos sufrido ya siete incendios». Y es que este tipo de sucesos no son nuevos en la antigua prisión; hace solo dos semanas, un residente tuvo que ser trasladado a Son Espases por inhalación de humo en otro incendio. La suerte parece estar del lado de quienes allí viven: «El hecho de que todo haya ocurrido durante el día y con la Policía tan cerca ha evitado males mayores», añadió Bonet.
A pesar del alivio momentáneo al saber que no hay heridos hasta ahora y que los bomberos siguen trabajando para apagar el fuego, el proceso de desalojo sigue adelante para las más de 200 personas que habitan Sa Presó. «Estamos atendiendo todas las alegaciones recibidas», explicó Bonet sobre la situación actual del desalojo. Sin embargo, admitió que esta notificación ha sido un verdadero quebradero de cabeza debido a complicaciones administrativas.
«Cumplimos con cada norma porque queremos asegurarnos de que nadie tenga excusas para reclamar por algún defecto formal», insistió el alcalde. Pero entre tanto papeleo y demoras, muchos temen lo peor si estos fuegos continúan produciéndose.

