En el bullicioso corazón de Palma, un aire fresco está soplando entre los comercios. Cada vez más establecimientos han decidido abrir sus puertas a los residentes con descuentos que invitan a disfrutar de la ciudad sin arruinarse. Ante el aumento desmesurado de precios impulsado por el turismo, muchos mallorquines se sienten apartados de sus propios barrios. Por eso, estos locales están lanzando un anzuelo irresistible para atraer a quienes viven aquí.
Una comunidad que necesita ser escuchada
Establecimientos como Ca na Cati, en la plaza de Cort; Buga Barbacoa, en la Plaça Major; o Candy Heaven, en la calle de la Bosseria, son solo algunos ejemplos que han decidido apostar por esta estrategia. Montse Serra es una residente que disfruta del desayuno en Ca na Cati gracias a un descuento del cinco por ciento. Aunque ella misma admite que «es poquita cosa», lo cierto es que se nota al pagar: esa mañana, su ahorro fue de 30 céntimos.
Mientras los turistas abarrotan la plaza, ella se siente afortunada de poder disfrutar de su café sin hacer malabares con su presupuesto. En días donde los cruceros llegan en masa, Montse confiesa que «los precios se disparan» y eso dificulta incluso disfrutar de un desayuno decente.
Lidia Slaska, quien trabaja en Candy Heaven, también ha notado cómo este tipo de descuentos generan buena vibra entre los residentes. Ella cuenta que aplican una reducción del 20%, algo muy bien recibido porque «los vecinos están cansados» de ver cómo todo sube y no entienden por qué deberían pagar más solo porque están cerca del casco antiguo.
Alonso, encargado del restaurante Buga Barbacoa, revela otra faceta interesante: cada miércoles celebran el día del vecino con un atractivo 15% de descuento en toda su carta (excepto bebidas). La respuesta ha sido tan positiva que las colas frente al local parecen nunca terminar.
Aquí el DNI es imprescindible para acceder a estos descuentos. Y no son solo ellos; otros lugares como So Mallorca y el nuevo Terreno Barrio Hotel también han sumado esfuerzos para ofrecer rebajas especiales a quienes viven allí. ¿El objetivo? Recuperar ese vínculo especial entre el comercio local y sus habitantes.
Parece claro que esta tendencia no solo busca aliviar las carteras sino también reconectar a la comunidad con su entorno. Un gesto simple pero significativo: dar valor a quienes siempre han estado ahí mientras todos miramos hacia adelante.

