En una jornada que quedará grabada en nuestra memoria, el Congreso se ha convertido en el escenario de un intenso debate que desembocó en la derogación de dos decretos sobre vivienda. La mayoría formada por PP, Vox, Junts y UPN no dudó en tirar a la basura propuestas que buscaban aliviar las cargas de miles de familias. El primer decreto, aprobado esta misma semana por el Consejo de Ministros, prometía prorrogar contratos de alquiler, poner topes a las rentas e incluso limitar la compra por parte de esos llamados «fondos buitre». Pero nada de eso importó.
Un debate encendido
La votación fue todo un espectáculo: 172 votos a favor y 178 en contra. Cada diputado tuvo que expresar su postura uno a uno, mientras la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, no escatimaba en palabras para criticar al bloque conservador por alinearse con los intereses de los grandes capitales y dar la espalda al pueblo. Mientras tanto, otro decreto que introducía la renovación automática de los contratos estuvo vigente apenas dieciséis horas antes de ser derogado con 166 votos a favor y 184 en contra.
A este circo político se le sumaron votos inesperados del PNV y CC que respaldaron el rechazo a las medidas; sin embargo, quienes defendieron el decreto fueron voces como la del ministro Pablo Bustinduy, quien acusó al bloque del ‘no’ de proteger una «oligarquía rentista» desinteresada por el bienestar social.
Y si pensabas que esto no podía ponerse más interesante, Pedro Sánchez apareció justo antes de las votaciones para pedir valentía y coherencia entre sus colegas. Les instó a hacer lo correcto porque «la historia les juzgará», recordando además a esos millones de jóvenes atrapados en casas compartidas o familias ahogadas por los aumentos constantes del alquiler. Porque detrás de cada número hay una vida real: padres temiendo ver sus cosas tiradas en la calle tras un desahucio.

