MADRID, 2 Oct. (EUROPA PRESS) – Este viernes, Benjamin Netanyahu, el primer ministro de Israel, ha vuelto a poner el dedo en la llaga al hablar sobre lo sucedido en el vuelo de Flydubai, que cubría la ruta entre los Emiratos Árabes Unidos e Israel. Con una voz cargada de preocupación y determinación, Netanyahu ha señalado que lo que parece ser un ataque terrorista está comenzando a tomar forma. Según él, poco a poco se va esclareciendo qué ocurrió en ese avión lleno de pasajeros.
“Con el tiempo, la imagen se aclara: el perpetrador experimentó una radicalización islamista”, aseguró Netanyahu en un video que compartió en redes sociales. Hablaba del copiloto omaní, quien es sospechoso de haber intentado estrellar la aeronave con 174 personas a bordo. Una afirmación impactante que no deja indiferente a nadie. Pero eso no es todo; el primer ministro advirtió: “Quien lo haya enviado pagará un precio muy alto”. Sin duda alguna, sus palabras son claras y contundentes.
¿Qué sucedió realmente?
Ayer mismo, Netanyahu había insinuado que este copiloto había sido objeto de un adoctrinamiento islamista radical y no dudó en calificarlo como “un suicida”. En medio de esta tensión creciente, hoy hemos sabido que el capitán del vuelo logró abrir la puerta de la cabina después de ser agredido por su compañero, permitiendo así que otros pasajeros y miembros de la tripulación intervinieran para evitar una tragedia mayor.
Arabia Saudí también ha confirmado lo ocurrido: se trató efectivamente de un altercado donde el copiloto atacó al capitán. Ambos han sido trasladados a Emiratos Árabes Unidos, donde las autoridades han asumido la responsabilidad de investigar este inquietante incidente para determinar si hay conexiones con actividades terroristas. Según ha indicado el Ministerio de Exteriores emiratí, tienen jurisdicción para llevar a cabo esta investigación dado que la aeronave está registrada allí.

