En un momento donde los ecos de la guerra resuenan con fuerza, la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, ha vuelto a dejar clara su postura: subir el presupuesto militar al 5% del PIB no es una opción. Esta demanda, impulsada por Estados Unidos y la OTAN, choca frontalmente con sus ideas sobre una estrategia de seguridad más autónoma y, a su juicio, menos dependiente de armas que solo perpetúan conflictos.
Díaz se niega a ser cómplice del rearme
Por otro lado, Irene Montero, eurodiputada y secretaria política de Podemos, no tiene dudas de que el Gobierno cederá ante la presión internacional. En su opinión, lo que ahora parece un rechazo es simplemente un juego político para calmar las aguas. Pero aquí entra la verdadera preocupación: ese aumento en el gasto podría significar un recorte brutal en áreas esenciales como la sanidad o la educación. “¿Qué vamos a hacer con nuestros derechos?”, cuestiona Montero.
Díaz también se ha mostrado crítica con esta tendencia a priorizar el armamento. “No podemos caer en la trampa de comprar armas a Trump para engordar su industria militar”, remarcó con firmeza. Para ella, cualquier intento de aumentar el gasto militar sin atender primero las necesidades sociales sería dar un paso atrás.
A medida que se aproxima la cumbre de la OTAN, crecen las tensiones dentro del Gobierno español. Mientras algunos abogan por cumplir compromisos internacionales, otros gritan desde las calles que esto no debería ser a costa del bienestar social. La Asamblea de Madrid contra el Rearme ya está organizando movilizaciones para este sábado 10 de junio; una oportunidad para que los ciudadanos expresen su rechazo y digan alto y claro: “¡no a la guerra!”.

