En la tranquila mañana de Saná, la capital de Yemen, se desató el horror. Al menos 22 civiles han perdido la vida y otros 30 han resultado heridos tras un ataque aéreo saudí que impactó en el distrito de Bani Hashish. La noticia llega a nosotros a través de las voces de los hutíes, quienes han estado al frente de esta región desde 2014 y que no han dudado en calificar este acto como una brutalidad intolerable.
El Ministerio de Sanidad local ha dado cuenta del número trágico de fallecidos, resaltando que muchos de ellos son women and children, almas inocentes atrapadas en su hogar. También se reporta entre los heridos a un cámara de Al Masirá TV, lo que pone en evidencia lo peligroso que es ser testigo y narrador en medio del caos.
Un clamor por justicia
El Gobierno yemení ha levantado la voz condenando lo que han llamado una “masacre horrorosa”, describiendo cómo las casas quedaron reducidas a escombros con sus moradores dentro. Además, denunciaron los continuos ataques contra civiles y equipos de rescate, algo que claramente desafía cualquier principio del derecho internacional humanitario.
Mahdi Mohamed al Mashat, presidente del Consejo Político Supremo bajo control hutí, no ha tardado en responder ante semejante atrocidad. Prometió venganza por estas muertes: “Todos los mártires recibirán justicia contra quienes asesinan niños y mujeres… Les haremos pagar por sus crímenes”. Estas palabras resuenan con fuerza entre un pueblo cansado pero decidido a luchar por su dignidad.

