En una noche que prometía ser tranquila, la calma se quebró para Ucrania. El primer ministro, Serhi Koretski, ha alzado la voz este viernes, denunciando que las Fuerzas Armadas rusas han desatado una nueva serie de bombardeos. El objetivo: desmantelar la red energética del país y sembrar el miedo en siete provincias, incluida Kiev. Y lo peor llegó con la noticia de una muerte en las últimas horas.
«El principal objetivo del enemigo es la energía», afirma Koretski, dejando claro que Rusia no está jugando limpio. Los ataques han caído como un rayo sobre instalaciones eléctricas en Kiev y Dniéper, extendiéndose también a Poltava. Afortunadamente, los especialistas están trabajando arduamente para restablecer el suministro eléctrico lo antes posible.
Una tragedia evitable
Koretski no se detiene ahí; asegura que este ataque masivo ha utilizado tanto misiles como drones, golpeando incluso instalaciones ferroviarias. Aunque no hay confirmación oficial sobre un dron que impactó en una estación de tren en Dnipró —cobrando la vida de varias personas—, el dolor es palpable. «Lamentablemente, hemos perdido a una persona en nuestra capital», comparte con pesar el primer ministro.
Aparte de esta víctima fatal en Kiev, otras cuatro personas resultaron heridas en diversas regiones como Donetsk y Járkov. La provincia de Kiev ha añadido más detalles sobre estos ataques: los distritos de Darnitski y Dnipro fueron los más afectados. En Dnipro, se reporta que un edificio de un solo piso quedó parcialmente destruido por los bombardeos y un incendio devastador siguió su curso. Durante las labores de rescate, los equipos encontraron el cuerpo sin vida de la víctima.

