Michiko Kodama, una mujer que ha vivido el horror de Hiroshima, nos trae un mensaje esperanzador. Con tan solo siete años, la bomba atómica cambió su vida para siempre. Hoy, a sus 88 años, esta superviviente y secretaria general adjunta de la ONG Nihon Hidankyo, galardonada con el Premio Nobel de la Paz en 2024, se encuentra en Madrid compartiendo su historia y luchando por un mundo sin armas nucleares.
En una reciente entrevista con Europa Press, Kodama expresó su optimismo sobre la posibilidad de que España se sume al Tratado sobre la Prohibición de Armas Nucleares (TPAN). A pesar de estar bajo el paraguas nuclear de Estados Unidos, ella cree que España tiene más libertad para rechazar estas armas. “Tenemos fe en que España se sume primero al tratado”, afirmó con determinación. Sin embargo, no pudo evitar comparar la situación con Japón, donde considera que hay una mayor complicidad entre el Gobierno japonés y Estados Unidos.
Una lucha constante por la paz
Kodama recordó cómo España ya ha tomado pasos significativos al rechazar el uso de bases militares estadounidenses para operaciones en Irán. Por otro lado, lamentó que figuras como la primera ministra japonesa Sanae Takaichi estén más alineadas con líderes como Donald Trump y busquen remilitarizar Japón.
La gravedad del problema es evidente: existen alrededor de 12.000 ojivas nucleares preparadas para ser utilizadas a nivel mundial. Las bombas lanzadas en Hiroshima y Nagasaki tenían potencias entre 12 y 20 kilotones; hoy las armas nucleares pueden alcanzar entre 100 y 500 kilotones. “Si se utilizan esas bombas actuales, quedará destruido todo”, subrayó con preocupación.
A medida que comparte su experiencia personal como ‘hibakusha’, nombre dado a los sobrevivientes del bombardeo nuclear, resalta cómo han pasado décadas sin un verdadero reconocimiento ni compensación adecuada por parte del Gobierno japonés. “Durante los primeros años no se podía hablar del bombardeo; era un tabú”, lamentó Kodama.
Además de abogar por el desarme nuclear a nivel global, enfatiza la importancia de transmitir su historia a las nuevas generaciones: “Hemos ido contando nuestra historia poco a poco”. Su pasión por crear conciencia sobre los horrores de la guerra nos invita a reflexionar sobre nuestro papel en este conflicto interminable.

