El pasado 20 de octubre, la tensión en el estrecho de Ormuz volvió a hacer ruido. La Guardia Revolucionaria de Irán no se ha quedado quieta y anunció que ha derribado un dron estadounidense MQ-9 Predator. Este incidente llega en un momento delicado, marcado por la escalada del conflicto en Oriente Próximo tras la ofensiva lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán desde febrero.
Un nuevo golpe al cielo
Según declaraciones recogidas por la televisión pública iraní, IRIB, este dron sería ya el 54º MQ-9 que las fuerzas iraníes han conseguido derribar. La interceptación se llevó a cabo “sobre los cielos del estrecho de Ormuz”, un punto crítico donde los intereses globales chocan a menudo. A pesar de todo esto, Estados Unidos todavía no se ha pronunciado sobre el incidente, dejando muchas preguntas en el aire.
No podemos olvidar que mientras Rusia reafirma su alianza con Irán y anuncia que técnicos nucleares están regresando a la central de Bushehr, Estados Unidos parece más preocupado por disolver comités de la ONU relacionados con temas como el Sáhara Occidental o las Malvinas. Es un mundo complejo donde cada decisión tiene repercusiones profundas.

