En un momento histórico para Marruecos, Fátima el Mansuri ha tomado las riendas del país como la nueva primera ministra. En su primer discurso ante el Parlamento, dejó claro que uno de sus principales objetivos será el control del Sáhara. «Este territorio no solo es una cuestión política; es una causa nacional que merece nuestra total atención y esfuerzo», afirmó con determinación.
El camino a seguir, según El Mansuri, implica movilizar apoyos internacionales para respaldar la soberanía marroquí sobre la región. Al parecer, no tiene intención de dar un paso atrás en esta lucha. «Defenderemos nuestra integridad territorial y los intereses del Reino hasta donde sea necesario», enfatizó, mientras hacía eco de la resolución 2797 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que reconoce su plan como «la solución más viable» al conflicto.
Un futuro con visión y unidad
No solo se queda ahí; también ha prometido acelerar el desarrollo de las provincias del sur, algo que podría transformar realmente la vida en esas áreas. Este compromiso va acompañado por un guiño a la unidad entre los partidos marroquíes: «Nuestro programa se basa en los principios comunes que nos unen», dijo con una sonrisa confiada.
A lo largo de su intervención, tocó otros temas importantes, como la política exterior respecto a Palestina, reafirmando su apoyo por una paz duradera basada en dos Estados. Todo esto sin perder de vista las líneas estratégicas marcadas por el rey Mohamed VI, quien había dejado claras sus expectativas durante el último discurso del trono.
En este nuevo capítulo político, El Mansuri se rodea de figuras clave como Abdeluafi Laftit en Interior y Naser Burita en Exteriores. Sin embargo, lo más llamativo es la llegada de Fuzi Lekjaa al Ministerio de Economía; ¿será este cambio lo que necesita Marruecos para apuntar hacia un futuro más próspero? Solo el tiempo lo dirá.

