El primer ministro búlgaro, Rumen Radev, ha confirmado que el pasado viernes se desató un incendio en una estación de Starlink, situada cerca de la capital, Sofía. Un hecho que no solo ha encendido las alarmas en el país, sino que también abre la puerta a especulaciones sobre un posible intento de sabotaje. Durante una reciente sesión del Parlamento, Radev hizo alusión al suceso sin profundizar demasiado, dejando a todos con más preguntas que respuestas.
Todo comenzó cuando el partido opositor Bulgaria Democrática denunció que 11 de las 17 antenas de esta instalación fueron incendiadas intencionadamente. Mientras tanto, el ministro del Interior, Ivan Demerdzhiev, se presentó ante la Asamblea Nacional para comunicar que se han implementado nuevas medidas de seguridad. Sin embargo, dejó claro que la responsabilidad recae sobre los propietarios privados de la estación incendiada. Esto ha generado críticas y dudas entre los ciudadanos.
¿Qué hay detrás del fuego?
El director de la Agencia Estatal de Seguridad Nacional (DANS), Plamen Tonchev, no dudó en calificar lo ocurrido como un acto deliberado y alertó sobre la posibilidad de futuros incidentes similares. Este tipo de situaciones no son nuevas; recordemos que a finales de septiembre otro episodio similar tuvo lugar en Polonia. Allí también hubo un incendio relacionado con terminales Starlink y Varsovia apuntó hacia servicios secretos rusos como posibles responsables.
Starlink, gestionada por SpaceX y su fundador Elon Musk, es vital para muchas instituciones civiles en Ucrania. En medio del caos bélico y con ataques constantes a infraestructuras tradicionales, estos satélites permiten mantener hospitales y colegios conectados. El uso militar también es significativo. Así las cosas, surge una pregunta entre los búlgaros: ¿podremos sentirnos seguros sabiendo que este tipo de instalaciones podrían ser blanco fácil?

