El clima de tensión entre Estados Unidos y Rusia se hace palpable una vez más. El Departamento de Estado estadounidense ha dado la voz de alarma, solicitando formalmente «información adicional» al gobierno ruso sobre la situación en Irkutsk, donde ha surgido un supuesto caso mortal de peste pulmonar. Pero aquí viene lo curioso: el Kremlin asegura que no han recibido ninguna petición oficial.
Un portavoz del Departamento de Estado confirmó esta solicitud, asegurando que han buscado información no solo con Moscú, sino también con otros gobiernos para poner todas las cartas sobre la mesa. Sin embargo, cuando los periodistas preguntaron por esto, Dimitri Peskov, portavoz del Kremlin, desmintió tener conocimiento alguno sobre dicha solicitud. «No dispongo de esa información», dijo lacónicamente, dejando claro que su fuente es únicamente la agencia rusa Rospotrebnadzor.
Desmentidos y desinformación en el aire
Peskov también aprovechó para criticar a los medios que han estado difundiendo noticias confusas y alarmantes acerca del tema. «La mayoría de lo que se está informando es falso», remarcó, pidiendo a los ciudadanos rusos que confíen en las comunicaciones oficiales. En medio de este torbellino informativo, las autoridades rusas aseguran que la situación epidemiológica en Irkutsk es «estable», aunque han activado medidas de emergencia tras la muerte trágica de una investigadora en un accidente laboral en Shelejov.
Mientras tanto, en Estados Unidos hay voces críticas exigiendo mayor transparencia respecto a este asunto delicado. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) están siguiendo el caso muy de cerca. ¿Qué pasará ahora? La respuesta aún está en el aire mientras ambos países navegan por estas aguas turbulentas.

