MADRID, 6 de octubre. (EUROPA PRESS) – En un movimiento que refleja la creciente preocupación por la seguridad en Europa del Este, el Gobierno polaco ha decidido desplegar sistemas de defensa Patriot en la provincia de Lublin, justo en la frontera con Ucrania. ¿La razón? La escalofriante ola de incidentes provocados por drones rusos que han tenido a su Fuerza Aérea en alerta constante. Según el ministro de Defensa, Wladyslaw Kosiniak-Kamysz, esta medida tiene como objetivo proteger a la población y asegurar el transporte aéreo, que se ha visto interrumpido varias veces debido a alarmas.
Una respuesta contundente
Pero eso no es todo. Kosiniak-Kamysz también ha anunciado el despliegue de tropas militares en la región, incluyendo unidades no tripuladas en localidades como Bilgorae, Lukuva y Poniatova. Todo esto se da mientras Polonia recibe nuevos sistemas Patriot desde Suecia. El primer ministro sueco, Ulf Kristersson, ha confirmado que este apoyo llega para proteger un centro logístico vital de la OTAN en Rzeszów, donde se coordinan las ayudas a Ucrania.
Este cambio en el despliegue militar no solo implica más soldados; también se suma un centenar de efectivos suecos y aviones Gripen que han aterrizado recientemente para participar activamente en las misiones de combate. Un panorama muy diferente al que conocíamos hace unos años y que deja claro cómo se están redefiniendo las fronteras y las alianzas en esta parte del mundo.

