MADRID, 30 Sep. (EUROPA PRESS) – En una jornada llena de tensión y miradas inquisitivas, el primer ministro de Noruega, Jonas Gahr Store, ha salido al paso de las acusaciones que rondan su gestión en el Ministerio de Exteriores entre 2005 y 2012. Este martes, durante su comparecencia ante la comisión parlamentaria que investiga los vínculos del escándalo Epstein con instituciones noruegas, Store no dudó en calificar como «absurdas» las insinuaciones de «amiguismo y corrupción».
En medio de este torbellino mediático, el político defendió la colaboración con el Instituto Internacional de la Paz, presidido por Terje Rod-Larsen, un nombre que ha cobrado notoriedad por su cercanía con el infame Jeffrey Epstein. Con firmeza, Store afirmó que la relación fue positiva: «Puede que haya habido objeciones en Exteriores, pero nuestra visión política fue clara: esta era la inversión adecuada para Noruega». Aunque él mismo reconoció que ningún sistema puede garantizar al 100% que alguien abuse de la confianza depositada.
Defensa a capa y espada
A medida que avanzaba su intervención, Store enfatizaba los mecanismos de control existentes en el ministerio asegurando que estaban funcionando bien. «No tengo conocimiento alguno sobre que Jeffrey Epstein haya influido en nuestra política exterior», insistió con determinación. Sin embargo, no todo es blanco o negro; Rod-Larsen y su esposa están bajo investigación por complicidad y corrupción tras revelarse unas donaciones bastante cuestionables.
También tomó la palabra Erik Solheim, exministro de Desarrollo, quien apoyó a Rod-Larsen asegurando que el instituto nunca recibió un trato privilegiado. Y mientras esto ocurre, muchos nos preguntamos si realmente todo está tan claro como lo pintan desde arriba o si hay algo más detrás de esta historia.

