En un giro inquietante de los acontecimientos, las autoridades talibanes han confirmado la detención de varias mujeres y niñas en Kabul y Herat. Todo esto por un «grave delito»: no seguir al pie de la letra el código de vestimenta que exige el uso del burka. Saifudin Jaibar, portavoz del Ministerio de la Promoción de la Virtud y la Prevención del Vicio, ha dejado claro que no cubrirse es una infracción seria. Como él mismo dice, «el hiyab es una obligación religiosa» y quien lo ignore se enfrenta a las consecuencias.
Una realidad desgarradora
El pasado sábado, ocho mujeres fueron arrestadas en Herat. Pasaron la noche tras las rejas hasta que lograron salir al amanecer gracias a un compromiso y el pago de una fianza. Y esto no es algo nuevo; desde que los talibanes volvieron al poder en agosto de 2021, las restricciones hacia las mujeres han sido cada vez más severas. Prohibiciones para estudiar, limitaciones en el ámbito laboral… Es como si estuvieran intentando borrar su presencia en la vida pública.
Organizaciones tanto locales como internacionales están alzando la voz contra estas injusticias. Sin duda, esta situación nos recuerda que hay mucho por luchar y que la dignidad humana debería prevalecer sobre cualquier mandato impuesto.

