El pasado sábado, el ministro de Exteriores turco, Hakan Fidan, expresó su apoyo incondicional a Arabia Saudí tras una serie de ataques devastadores llevados a cabo por los rebeldes hutíes. En un momento en que la tensión en la región no hace más que crecer, Fidan dejó claro que Ankara está dispuesto a ayudar militarmente a Riad, todo en el marco del acuerdo de Defensa de La Meca, establecido junto a Pakistán el mes pasado.
Una situación preocupante
Durante una entrevista con NTV, Fidan no se anduvo con rodeos al calificar los ataques como “muy graves”, subrayando la agresión directa contra la soberanía saudí y su infraestructura energética. Todo esto ocurre después de que los hutíes reivindicaran un bombardeo contra las instalaciones de Saudi Aramco, la mayor petrolera del mundo. Es difícil ignorar cómo estos hechos están poniendo a Arabia Saudí en una situación muy delicada.
El ministro afirmó que desde Ankara están vigilando la situación con lupa y reafirmó su compromiso con el acuerdo firmado. Cuando se le preguntó sobre una posible intervención militar junto a Pakistán contra los hutíes, Fidan indicó que podrían surgir “necesidades militares” y aseguró que no tendrían problemas para abordarlas.
Además, hizo hincapié en que es crucial evitar que Arabia Saudí se vea atrapada en el conflicto entre Irán y Estados Unidos. Lamentó también la falta de progreso en las negociaciones entre estas potencias, lo cual ha complicado aún más las cosas en Yemen. “La crisis se ha tolerado hasta cierto punto”, advirtió, “pero sus efectos económicos ya son insostenibles”. Sin duda, hay muchas voces clamando por un final pacífico a esta vorágine de hostilidades.

