En Madrid, a 19 de septiembre. Este sábado, la Comisión Electoral Central de Rusia ha hecho público el resultado de las elecciones presidenciales en Osetia del Sur, una región que no deja a nadie indiferente. Marat Kambólov ha sido declarado presidente electo, aunque muchos en el mundo miran con recelo estos comicios que no cuentan con el respaldo de gran parte de la comunidad internacional. Para muchos, este territorio es simplemente una parte más de Georgia.
La CEC ha anunciado que Kambólov se alzó con casi el 85% de los votos, mientras que la participación superó el 82%. Un resultado aplastante, sin duda. El propio Vladimir Putin no tardó en congratularlo en una conversación telefónica donde resaltó esta victoria contundente y le deseó éxito en sus planes futuros. Pero, ¿realmente podemos creer en la legitimidad de estos resultados?
Kambólov y su camino hacia el poder
Kambólov, un hombre de 61 años con un recorrido interesante en la administración rusa—fue viceministro de Educación entre 2010 y 2014—se encuentra ahora al frente como primer ministro interino desde la dimisión de Dzambolat Tadtaev en junio. Su ascenso parece estar ligado a un plan más amplio: integrar completamente Osetia del Sur a Rusia mediante un tratado firmado en mayo que podría convertirla en un auténtico protectorado ruso.
Con más de 1.400 aspirantes presentándose para puestos diversos y otros temas políticos candentes flotando por ahí, como los gastos irregulares por parte del gobierno andaluz o las tensiones sobre derechos migratorios, resulta evidente que Osetia del Sur sigue siendo una pieza crucial en este tablero geopolítico tan complejo.

