MADRID, 12 de septiembre. La presidenta irlandesa, Catherine Connolly, no se ha callado ante las atrocidades que están ocurriendo en el mundo. Este sábado, en una reunión en Dublín con Donald Trump, dejó claro que «la normalización de la guerra y el genocidio es inaceptable». Y no podría ser más cierto. Hablando sobre la situación en Irán y la brutal ofensiva israelí contra los palestinos, Connolly ha dejado un mensaje potente: el pueblo irlandés nunca aceptará tales horrores.
Un grito desde la historia
En un comunicado tras su encuentro de veinte minutos con el presidente estadounidense, subrayó los fuertes vínculos históricos entre ambos países para abordar estos temas tan sensibles. «La guerra y el cambio climático están intrínsecamente relacionados», señaló Connolly, advirtiendo que representan una verdadera amenaza existencial para todos nosotros.
No olvidemos que Irlanda tiene su propia historia marcada por el hambre, la colonización y la violencia; todo un camino hacia la paz que le otorga a su país una perspectiva única sobre cómo resolver conflictos.
Y no fue solo Connolly quien alzó su voz. La líder del partido Sinn Féin, Mary Lou McDonald, también dirigió un mensaje directo a Trump pidiéndole que deje de suministrar armas a Israel y poner fin a lo que describe como genocidio del pueblo palestino.
El mismo día de estas declaraciones, Dublín se llenó de gente protestando contra Trump durante su visita. Las banderas palestinas ondeaban mientras algunos globos se burlaban del presidente estadounidense junto a figuras controvertidas como Benjamin Netanyahu o Jeffrey Epstein. Es evidente que hay un descontento profundo entre muchos ciudadanos irlandeses frente a estos temas.

