MADRID, 29 Ago. (EUROPA PRESS) – Este sábado, en un momento que quedará grabado en la memoria de muchos, el rey Haakon VIII de Noruega se dirigió a su nación por primera vez como monarca tras la pérdida de su querido padre, Harald. Con voz temblorosa pero llena de amor, recordó a Harald como un hombre «cálido» y «seguro», agradeciendo profundamente: «Querido padre. Gracias por ser un padre tan bueno para Märtha y para mí. Cálido y seguro. También fuiste un abuelo divertido y cariñoso».
Un legado que trasciende
Tras este sincero inicio, el nuevo rey no pudo evitar compartir con todos nosotros lo que hizo de su padre un líder excepcional. Mencionó cómo siempre fue fiel a sus principios y nunca discriminó a nadie. «Nos apoyaste y cuidaste a todos», enfatizó con emoción. En su discurso, resaltó hitos significativos en la vida de Harald, como cuando pidió disculpas en nombre del pueblo noruego a los samis lapones por las injusticias sufridas debido a políticas crueles.
La sombra del ultraderechista Anders Breivik también apareció en sus palabras; recordando los trágicos 77 asesinatos ocurridos el 22 de julio de 2011 bajo su reinado. Pero más allá del dolor, Haakon nos habló sobre la capacidad natural de su padre para unir al país: «Le voy a echar mucho de menos. Voy a echar mucho de menos su risa», confesó entre lágrimas.
A medida que cerraba su discurso, dejó claro que enfrenta una gran tarea en un mundo que se ha vuelto cada vez más incierto: «Ahora que mi padre ha fallecido tengo una gran tarea por delante». Se comprometió con firmeza: «Siempre intentaré comprender la situación de cada persona». Con una mirada hacia el futuro y con la esperanza en Dios y el apoyo del pueblo noruego, concluyó deseando: «Que Dios preserve nuestro país».
El fallecimiento del rey Harald V nos deja una profunda tristeza; murió temprano el viernes en el Hospital Universitario de Oslo después de ser ingresado debido a problemas graves relacionados con su salud durante años. Sin duda, su partida marca el fin de una era llena de dedicación al pueblo noruego.

