El pasado lunes, a eso de las 7:34 de la mañana, Colombia vivió un momento aterrador. Un terremoto de magnitud 7,4 en la escala de Richter hizo temblar los cimientos del país. El epicentro se localizó a tan solo cinco kilómetros de San José del Palmar, en el departamento de Chocó. A esa hora, muchos se encontraban comenzando su día, ajenos al desastre que estaba a punto de desencadenarse.
Un golpe duro para la comunidad
Con una profundidad alarmante de 107 kilómetros, este seísmo ha dejado un rastro doloroso: decenas de vidas perdidas y ciudades como Pereira y Cali enfrentando serios daños materiales. La incertidumbre se siente en el aire mientras los ciudadanos corren despavoridos ante el derrumbe inminente de edificios. Una escena desgarradora que fue capturada en vídeos donde podemos ver cómo las personas luchan por escapar del peligro.
No hay palabras que puedan consolar a quienes han sufrido pérdidas tan profundas. Este tipo de tragedias nos recuerdan lo frágil que es la vida y lo importante que es estar unidos como comunidad en estos momentos difíciles.

