En el corazón del Mediterráneo y Oriente Próximo, las bases rusas de Jmeimim y Tartus han sido durante años un pilar fundamental de la presencia militar rusa. Este domingo, el Ministerio de Exteriores sirio nos sorprendió con una noticia que marca un giro importante: se ha firmado un memorando de entendimiento con Rusia sobre el futuro de estas instalaciones. Después de un año y medio de negociaciones, este acuerdo no solo refuerza la relación entre los dos países, sino que también plantea interrogantes sobre qué pasará a continuación.
Una nueva etapa para Siria
Bajo la dirección del exlíder yihadista Ahmed al Shara, quien lideró la ofensiva que destituyó al expresidente Bashar al Assad, hoy exiliado en Moscú, Siria está asumiendo un papel activo en la gestión de sus propias bases. En palabras del propio Gobierno sirio, esto es parte de una “reorganización” donde ellos se harán cargo principalmente del aeropuerto de Jmeimim y del muelle comercial número cuatro en Tartus.
Pero eso no es todo. El memorando también incluye la transformación de las bases militares rusas en centros conjuntos para entrenamiento y rehabilitación. Es como si estuviéramos presenciando una evolución en su función que podría cambiar radicalmente el panorama militar en la región. La agencia oficial SANA ha destacado que esto se hará bajo nuevos acuerdos que protejan los intereses mutuos entre ambos países.
Se espera que esta transición lleve alrededor de tres meses desde la firma del documento, que modifica el último tratado firmado en 2017 entre Rusia y Al Assad. Este acuerdo otorgaba a Moscú plenos poderes sobre estas instalaciones por 49 años más.
A medida que avanzan las negociaciones, Omar al Hosary, jefe de la Autoridad Civil y Transporte Aéreo siria, ya ha anunciado en redes sociales que el Gobierno ha tomado control del Aeropuerto Internacional de Latakia. Están realizando evaluaciones técnicas antes de preparar un plan para restaurar su operatividad.

