Este domingo, cuando en Brasil se celebra el Día del Padre, el expresidente Jair Bolsonaro se verá privado de una visita muy especial: la de sus hijos. El juez del Tribunal Supremo brasileño, Alexandre de Moraes, ha decidido que no podrán verlo debido a las condiciones de su arresto domiciliario. Y es que, recordemos, desde el 17 de julio pasado se le prohibieron las visitas familiares por un mes completo. ¿La razón? Se sospecha que su hijo Flávio, senador y candidato presidencial, podría utilizar esas visitas como una herramienta más para hacer campaña electoral.
Una decisión dolorosa para la familia
“Nos han quitado hasta el derecho a abrazar a nuestro padre”, lamentaba Flávio en sus redes sociales tras conocer la noticia. Es desgarrador pensar cómo un día que debería ser de celebración se convierte en un recordatorio del sufrimiento familiar. A fin de cuentas, Bolsonaro no solo está cumpliendo una condena -más de 27 años por planear un golpe tras perder las elecciones- sino que también enfrenta un aislamiento impuesto por la justicia.
A pesar de su arresto domiciliario por motivos de salud, los ecos de su gobierno entre 2019 y 2022 aún resuenan fuerte entre sus seguidores. La polarización sigue marcando el pulso político brasileño y cada movimiento cuenta ante las próximas elecciones. Mientras tanto, su hijo Flávio se prepara para enfrentarse al actual presidente Lula da Silva en unas elecciones que prometen ser intensas.

