En un giro inesperado de los acontecimientos, Venezuela ha decidido no quedarse callada. Este 29 de julio, las autoridades venezolanas han convocado al embajador de Irán en su Ministerio de Exteriores para entregarle una nota de protesta. ¿El motivo? Expresiones que consideran «despectivas» e «impropias» hacia sus instituciones y autoridades.
La situación no es trivial; el Ministerio ha dejado claro que estas declaraciones, aunque no especificadas, han tocado fibras sensibles. En un mensaje en redes sociales, comunicaron: «Hoy se hizo entrega de una nota de protesta por las expresiones despectivas e impropias sobre las instituciones y autoridades de Venezuela». Parece que la paciencia tiene límites y Caracas está dispuesta a defender su dignidad.
Un llamado al respeto mutuo
Pero esto no queda aquí. La cartera de Exteriores ha instado a cesar cualquier alusión o comparación que pueda perjudicar la imagen del país. Según ellos, este tipo de comentarios solo socavan la «dignidad, soberanía e institucionalidad» del país sudamericano.
Además, han reafirmado su postura respecto a cómo deben ser las relaciones entre naciones: basadas en el respeto recíproco, la igualdad soberana y sin injerencias en asuntos internos. Un mensaje claro: el respeto es fundamental en el juego diplomático.

