En una reciente entrevista, el ministro israelí de Defensa, Israel Katz, no se ha andado con rodeos. Ha confesado que su país tiene «muchas ganas» de lanzar un ataque contra Irán. Sin embargo, hay una sombra que lo impide: Estados Unidos. Según Katz, los estadounidenses frenan cualquier intento debido al miedo a las represalias que podrían sacudir la región.
El ministro ha dejado claro que están listos para golpear objetivos energéticos iraníes. Pero, ¿por qué este parón? La preocupación es simple: si Irán decide atacar a sus vecinos, podríamos estar ante una crisis global del petróleo que nos afectaría a todos. En sus propias palabras, están preparados para hacer retroceder a Irán «40 años», pero eso no parece suficiente cuando el gran hermano está mirando.
Tensiones en medio de un aparente respiro
Estas declaraciones llegan en un momento delicado, justo después de una pausa tensa en los intercambios de ataques entre Washington y Teherán. A pesar del acuerdo alcanzado en junio, ambos lados han dejado las armas por el momento. No obstante, Katz confirma algo inquietante: los aviones de combate estadounidenses han estado utilizando bases israelíes para llevar a cabo sus operaciones contra Irán. Esto no es un secreto; Teherán lo sabe y no se queda callado.
A medida que los países intentan presionar para encontrar una solución pacífica, el presidente estadounidense Donald Trump ha advertido que esta tregua no es permanente. Está claro que si no se llega a un acuerdo pronto, podría reanudarse la acción militar sin dudarlo. Por su parte, el Gobierno iraní muestra cierta apertura para detener los ataques siempre y cuando Washington frene sus bombardeos también. Sin embargo, ellos mismos admiten que esto no representa un alto el fuego definitivo; su prioridad sigue siendo proteger su soberanía y territorio.

