En un nuevo capítulo de la intrincada danza política que se vive entre potencias, Donald Trump ha decidido poner en tela de juicio las acusaciones lanzadas por Ucrania. Este lunes, mientras viajaba en el avión presidencial, el presidente de Estados Unidos minimizó las afirmaciones de que Rusia estaría proporcionando imágenes satelitales a Irán para ayudarles en la guerra en Oriente Próximo. «Bueno, ya veremos si eso es cierto. Se lo preguntaré a Putin», comentó con esa actitud desafiante que le caracteriza.
Un tira y afloja internacional
A medida que los acontecimientos se desenvuelven, Trump no dudó en lanzar su opinión acerca del impacto real de esa supuesta colaboración entre Moscú y Teherán. Aseguró que aunque podría haber algún tipo de ayuda por parte de Rusia, esta no tendría efecto significativo porque «en Irán no tienen ejército, ni fuerza aérea, ni armada». Y así, con su estilo directo y claro como el agua, enfatizó: «No creo que lo hayan estado haciendo a gran escala».
Mientras tanto, las tensiones siguen aumentando tras un ataque ucraniano contra un carguero iraní en el mar Caspio que dejó a un marinero muerto. Esta acción fue calificada por Irán como una «aventura peligrosa», dejando entrever que no quedará sin respuesta. En medio de todo este caos, Trump también hizo hincapié en su perspectiva sobre la situación con Teherán; aseguró tener «todo el tiempo del mundo» pero subrayó que la costa iraní está “arrasada”.
En otro giro intrigante, Trump mencionó cómo los iraníes son quienes han buscado una reunión: “Ellos no habrían solicitado la reunión si nos estuviera yendo mal”. Con una mezcla entre optimismo y desafío declaró: «Ya veremos qué pasa… Si no hubiéramos hecho lo que hicimos, ni siquiera estarían hablando con nosotros».

