En un giro de palabras que no deja a nadie indiferente, Vladimir Putin, el presidente ruso, ha lanzado una declaración contundente: Ucrania, dice, «perderá tarde o temprano» esos territorios occidentales que alguna vez fueron parte de Polonia, Hungría y Rumanía. Mientras hablaba con miembros de la Armada rusa en San Petersburgo, Putin se presentó como el único «garante de la integridad territorial de Ucrania», descalificando así la postura oficial del gobierno ucraniano como un auténtico «disparate».
Un discurso lleno de críticas
El mandatario no se detuvo ahí. Aseguró con convicción que este proceso podría llevar tiempo—un año, dos o incluso más—pero que al final todo volvería a su lugar histórico. «Todo se irá acomodando», afirmó. También arremetió contra la decisión de las autoridades en Kiev de declarar a Rusia como enemigo, lo que considera una medida absurda.
Pese a sus palabras provocadoras, Putin no dejó escapar la oportunidad de reflexionar sobre el orden mundial actual. Recordó cómo tras la Segunda Guerra Mundial se establecieron ciertas normas bajo la Carta de Naciones Unidas y cómo, tras el colapso soviético, Occidente empezó a actuar sin tener en cuenta los intereses rusos. «¿Por qué deberíamos gozar de los mismos beneficios si ya no somos lo que éramos?», cuestionó.
A medida que avanzaba en su discurso, hizo paralelismos históricos con Yugoslavia y lamentó decisiones pasadas que solo llevaron al descontrol y a conflictos innecesarios. Y aunque prometió no ampliar la OTAN, parece ser que esas promesas fueron tiradas por la borda. La presión continuó hasta llegar al punto crítico en Ucrania.

