BRUSELAS, 23 Jul. (EUROPA PRESS) – Este jueves ha sido un día clave para la Unión Europea, ya que los Estados miembro han logrado finalmente alcanzar un acuerdo que activa el 21º paquete de sanciones contra Rusia. En medio de un contexto complicado, donde la invasión de Ucrania sigue marcando la pauta, el bloque busca apretar aún más las tuercas a Moscú y limitar su capacidad de seguir alimentando la guerra.
Un acuerdo necesario en tiempos difíciles
Las negociaciones no han sido fáciles, pero los embajadores de los Veintisiete han demostrado una clara unidad al concluir estas charlas. El nuevo paquete incluye la extensión del actual mecanismo que limita el precio del petróleo ruso durante doce meses más, así como nuevas restricciones sobre el sector financiero y las criptomonedas. Y no solo eso; también se implementan medidas adicionales contra lo que se conoce como la “flota fantasma”, esas embarcaciones que intentan evadir las sanciones occidentales. Además, se refuerzan las limitaciones a la industria militar rusa.
Diversas fuentes diplomáticas resaltan que este movimiento refleja un compromiso sólido y decidido por parte del bloque en apoyo a Ucrania. Aunque aún queda el último paso: la aprobación formal por parte del Consejo para dar luz verde definitiva a estas medidas. A medida que avanzamos hacia un futuro incierto, lo cierto es que las capitales europeas están demostrando estar más claras y unidas que nunca en su objetivo de hacer frente a esta situación crítica.

