En un giro inesperado, un grupo de decenas de activistas por la colonización se ha lanzado a las calles, acompañados por altos mandos del partido Likud, para intentar retomar el control de la Franja de Gaza. Este territorio, que lleva sin presencia civil israelí desde 2005, vuelve a estar en el punto de mira. La marcha, conocida como la Marcha de los Millares y organizada por el colectivo Nachala, logró superar un primer control militar con una facilidad sorprendente.
Una acción sin precedentes
El ministro de Economía israelí, Nir Barkat, no dudó en unirse a esta caravana humana mientras cruzaban las barreras impuestas por las Fuerzas Armadas. A pesar de que la zona está catalogada como restringida —una medida que se tomó precisamente para frenar este tipo de acciones— los militares apenas ofrecieron resistencia. Es alarmante pensar que estos activistas han conseguido entrar en una área donde no deberían tener acceso legalmente.
Las fuentes militares han dejado claro que no había ningún permiso concedido para esta incursión, aunque el clima se siente tenso y lleno de incertidumbre. ¿Qué pasará ahora? La realidad es que este tipo de movimientos vuelven a abrir viejas heridas y generan más preguntas sobre el futuro del conflicto y cómo se manejarán estas provocaciones.

