MADRID, 1 Jul. (EUROPA PRESS) – En un giro desgarrador de los acontecimientos, el Ejército israelí ha comunicado este miércoles que cuatro presuntos miembros del Movimiento de Resistencia Islámica, conocido como Hamás, han perdido la vida en un bombardeo que tuvo lugar la semana pasada sobre la Franja de Gaza. Todo esto ocurre a pesar del alto el fuego que se mantiene desde octubre de 2025, tras un acuerdo impulsado por Estados Unidos sobre el futuro del enclave.
¿Cómo es posible?
Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) no han dudado en afirmar que “atacaron el norte de Gaza para eliminar a estos terroristas”, quienes supuestamente estaban tramando nuevos ataques contra sus soldados. Entre los nombres revelados están Uail Mahmud Alí Lebed y Muaz Muhamad Hasán Ahmed, dos individuos descritos como parte de un grupo anticarro, así como Samé abú Kamil, comandante de batallón, y Akram Ashraf Hamad Lebed, francotirador. Un comunicado dejó claro que estas acciones tienen lugar mientras más de la mitad del enclave sigue bajo control militar israelí.
Pero no acaba ahí. A lo largo del lunes también se llevaron a cabo ataques dirigidos a lanzaderas utilizadas por Hamás. Sin embargo, lo curioso es que no se proporcionaron detalles sobre los lugares específicos atacados ni si hubo víctimas entre los civiles gazatíes. Y aquí es donde las cifras hablan por sí solas: el Ministerio de Sanidad en Gaza ha informado que al menos 1.053 palestinos han muerto y más de 3.400 han resultado heridos debido a los bombardeos desde que comenzó el alto el fuego.
A lo largo del conflicto iniciado tras los ataques del 7 de octubre de 2023, se han registrado ya un impactante total de 73.066 muertos y más de 173.514 heridos en Gaza, una situación alarmante donde todavía hay cuerpos abandonados en las calles y entre ruinas.

