El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha dejado claro este lunes que «la lucha no ha terminado». Este mensaje, lleno de determinación, lo lanzó directamente al pueblo israelí tras el reciente acuerdo alcanzado entre Estados Unidos e Irán para intentar calmar las aguas de un conflicto que se arrastra desde hace más de tres meses. Recordemos que fue en ese tiempo cuando Israel y su aliado estadounidense iniciaron una ofensiva contundente contra el país persa.
Un compromiso inquebrantable
Netanyahu insistió: «Somos fuertes y decididos, pero la lucha aún no ha terminado. No bajaremos la guardia; seguiremos defendiendo nuestra tierra con todo lo que tengamos». Aseguró también que su misión vital es frenar el programa nuclear iraní y dejó caer que «con o sin acuerdo», Irán no tendrá acceso a armas nucleares.
El líder israelí justificó la guerra iniciada el 28 de febrero contra territorio iraní como un movimiento necesario, destacando los logros obtenidos. En sus palabras resuena un orgullo palpable: «Eliminamos riesgos inminentes, llevamos a cabo el mayor ataque en la historia de Israel. Desmantelamos las redes de científicos nucleares y eliminamos a líderes del régimen terrorista».
Añadió también referencias al presidente Trump y subrayó los daños causados a las infraestructuras militares iraníes: «Destruir su armada y fuerza aérea fue solo parte del plan. Causamos pérdidas enormes, estimadas en cientos de miles de millones de dólares; algunos incluso calculan cerca de un billón». Para él, estas pérdidas son una herida profunda en la economía iraní que les tomará décadas sanar.

