MADRID, 15 Jun. – Hoy nos despertamos con una noticia que duele en el alma: Taty Almeida, presidenta de las Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora y un verdadero símbolo de lucha por los Derechos Humanos, ha fallecido a los 95 años. Su vida ha sido un ejemplo inquebrantable de amor y resistencia. Desde hace casi medio siglo, Taty dedicó cada fibra de su ser a exigir memoria, verdad y justicia en Argentina. Lo hacía con la firme convicción de que jamás debían repetirse los horrores de la dictadura militar (1976-1983).
Un legado imborrable
Las palabras se quedan cortas cuando intentamos describir lo que significó Taty para tantas personas. “Las palabras no alcanzan”, reconocía su organización en un emotivo comunicado, donde agradecían su compromiso y ternura incondicional. En sus propias palabras: “Amar es resistir”, y ella encarnaba esa frase como pocas.
Nacida el 28 de junio de 1930 en Buenos Aires, Lidia Stella Mercedes Miy Uranga se transformó en madre y ama de casa hasta que la vida le dio un giro inesperado el 17 de junio de 1975: su hijo Alejandro fue secuestrado por la Triple A cuando solo tenía 20 años. Esa tragedia marcó el inicio del camino para Taty, quien supo rápidamente que buscar ayuda entre quienes representaban a sus captores no era una opción viable.
Fue así como se sumó a las Madres de Plaza de Mayo en 1979, convirtiéndose en parte fundamental del movimiento que exigía justicia para sus hijos desaparecidos. Con pañuelo blanco al viento, estas mujeres se convirtieron en un grito colectivo por la verdad. “Así como yo estoy feliz de haber parido a mis tres hijos, Alejandro me parió”, decía Taty al recordar su lucha constante por un hijo aún desaparecido.
La organización ha prometido mantener vivo su legado levantando la voz cada vez que clamen por “los 30.000”. Ellos son parte del pasado oscuro del país y hoy también recordarán a Taty cada vez que digan: “Nunca Más”. Su ausencia será sentida profundamente pero su espíritu seguirá presente en cada ronda en la plaza, en cada abrazo solidario.
La expresidenta Cristina Fernández de Kirchner también ha querido rendir homenaje a esta luchadora incansable que honró la vida misma. La historia nos recuerda lo importante que es seguir contando lo sucedido para evitar repetirlo; así lo enseñó Taty Almeida y así seguiremos haciendo todos aquellos que hemos aprendido tanto de ella.

