En una jornada tensa, el presidente polaco, Karol Nawrocki, no ha podido contener su indignación y ha lanzado un nuevo reproche a Ucrania. Lo que más le molesta es la repatriación del líder ultranacionalista Andri Melnik, quien fue colaborador de los nazis, para recibir honores en Kiev. Con un tono firme, Nawrocki ha afirmado que esto pone en tela de juicio las aspiraciones de Ucrania hacia la Unión Europea. Según sus palabras, «lamentablemente el presidente Zelenski ha demostrado que Ucrania tiene una mentalidad de glorificar a bandidos y asesinos del Ejército Insurgente Ucraniano». ¿Se puede construir Europa sobre esos cimientos?
Una historia oscura
El mandatario polaco no se anda con rodeos: «No hay lugar en la familia europea para aquellos que mataron a mujeres y niños», ha declarado con contundencia. Y es que Melnik no es solo un nombre olvidado; su historia está manchada por actos atroces durante la Segunda Guerra Mundial. Aunque Zelenski encabezó recientemente la ceremonia de reinhumación de Melnik tras su traslado desde Luxemburgo, muchos se preguntan si este tipo de homenajes realmente representan los valores europeos.
A lo largo de su vida, Melnik formó parte de la Organización de Nacionalistas Ucranianos (UON), un grupo polémico que se alzó contra el dominio soviético pero que también fue señalado por su colaboración con el régimen nazi. Su legado está marcado por acusaciones graves como ser responsable de masacres contra judíos y polacos. Y aunque finalmente fue repudiado incluso por los nazis mismos, hoy su figura vuelve a estar en el centro del debate.

