En un giro inesperado de los acontecimientos, Lituania ha decidido mantener sus refugios abiertos las 24 horas del día. La primera ministra, Inga Ruginiene, no ha dudado en dar esta orden a los gobiernos locales tras el revuelo generado por recientes incidentes con drones en varios países del Báltico. Este miércoles, la capital Vilna se encontraba en estado de alerta roja, lo que demuestra que la situación es más seria de lo que muchos podrían pensar.
“Es vital que cada municipio garantice el acceso a todos los refugios”, enfatizó Ruginiene en una rueda de prensa después de una reunión clave sobre seguridad. La mandataria no se cortó al reconocer que hubo fallos en la comunicación durante un incidente reciente en Utena, donde un dron cargado con explosivos pasó desapercibido hasta el último momento. “Debemos informar al público más frecuentemente”, subrayó, recordándonos que incluso el aviso sobre una posibilidad puede ser crucial.
La lección aprendida
Ruginiene también reflexionó sobre cómo cada suceso nos deja enseñanzas valiosas. “Con cada incidente, aprendemos y mejoramos nuestros sistemas”, comentó con determinación. Y es que la verdad es clara: los ciudadanos merecen recibir información precisa y a tiempo para estar preparados ante cualquier eventualidad.
A su vez, la primera ministra recordó otros episodios preocupantes relacionados con drones —supuestamente ucranianos pero desviados por Rusia— en el espacio aéreo cercano, como el caso reciente en Estonia donde uno fue abatido por cazas de la OTAN. En respuesta a esta nueva amenaza, Lituania desplegó aviones de combate cuando se detectó otro dron rondando su territorio.
El ministro de Defensa lituano, Robertas Kaunas, agradeció a las Fuerzas Armadas por su rápida intervención y dejó claro que estamos viviendo tiempos difíciles: “La guerra está presente en Europa y esto nos afecta directamente”. Mantener la calma y conocer bien dónde están los refugios son ahora más importantes que nunca.

