En un ambiente cargado de tensión, las autoridades iraníes han lanzado este miércoles una clara advertencia: el Gobierno estadounidense parece estar buscando iniciar una nueva guerra, a pesar de que mantiene su presión tanto política como económica en la región. En este contexto, el presidente del Parlamento de Irán, Mohamed Baqer Qalibaf, ha enfatizado que el país está listo para hacer frente a cualquier eventualidad.
Las palabras de Qalibaf no son baladíes. Según él, las maniobras del “enemigo”, tanto abiertas como discretas, indican que Washington no se ha desviado de sus objetivos militares. “Hemos disfrutado de un alto el fuego en el frente militar durante casi un mes, pero los movimientos sospechosos sugieren que esta presión no es más que una fachada”, afirmó con firmeza. Y añadió que Irán necesita reforzar sus capacidades para responder contundentemente a cualquier ataque.
Tensiones crecientes entre Teherán y Washington
“Irán nunca cederá ante la intimidación”, declaró Qalibaf, subrayando incluso si eso significa enfrentar la búsqueda constante de rendición por parte de Estados Unidos. En paralelo, el Ejército israelí se encuentra en alerta máxima, preocupado por las crecientes amenazas entre Teherán y Washington. A pesar del diálogo entre ambos países, las diferencias siguen bloqueando la posibilidad de acuerdos significativos.
Aún así, los contactos continúan bajo mediación paquistaní. Sin embargo, incidentes recientes como el bloqueo al estrecho de Ormuz y la incautación de buques iraníes han llevado a Teherán a replantearse su participación en futuras conversaciones en Islamabad, ya que considera estas acciones como violaciones flagrantes del alto el fuego establecido.

