En una jornada marcada por la indignación y la firmeza, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, no se ha cortado un pelo al calificar de inmoral, ilegal y criminal el reciente endurecimiento del bloqueo estadounidense. Desde principios de año, las sanciones han arreciado, y el mandatario ha denunciado que este ataque es nada menos que un castigo colectivo que se asemeja a un acto de genocidio.
"Es simplemente inaceptable lo que están haciendo", ha afirmado con voz firme. El presidente argumenta que las órdenes ejecutivas impuestas por Washington buscan amedrentar a quienes deseen comerciar con Cuba. "Penalizan incluso a aquellos que solo intentan proporcionarnos necesidades básicas como alimentos o medicinas", añade. En su mensaje publicado en redes sociales, Díaz-Canel enfatiza que esta agresión no debe pasar desapercibida para los organismos internacionales, instando a tomar cartas en el asunto.
Díaz-Canel: Un pueblo bajo asedio
A medida que avanza la crisis en la isla, el líder cubano lamenta cómo su gente está sufriendo por decisiones tomadas a miles de kilómetros. "Este castigo colectivo es algo que debe ser denunciado enérgicamente", recalca. Y es que no son solo palabras vacías; está claro que nadie dentro del gobierno cubano tiene intereses protegidos bajo la ley estadounidense, lo cual hace aún más evidente la falta de fundamentos tras estas sanciones.
"No hay pruebas reales detrás de sus acusaciones", sentencia Díaz-Canel mientras subraya cómo esta retórica anticubana intenta justificar una guerra económica sin precedentes. Con su determinación intacta, asegura que continuarán luchando contra lo que él llama este cerco genocida: "No nos van a doblegar", concluye con esperanza y coraje.

