MADRID, 25 Abr. (EUROPA PRESS) – En un día que debería ser de reflexión y recuerdo, la Alta Representante para la Política Exterior de la UE, Kaja Kallas, ha alzado la voz contra lo que ella llama los «incesantes» ataques de Rusia sobre Chernóbil. Este año se cumplen 40 años del trágico accidente nuclear que marcó a una generación y ahora, en este contexto tan delicado, parece que los ecos de aquel desastre resuenan más fuerte que nunca.
Una herida abierta
Kallas no se ha cortado al reprochar el «secretismo» que rodeó a la antigua URSS y que hasta hace poco nos mantenía en la oscuridad sobre las verdaderas dimensiones del desastre. Aún hoy, esos constantes bombardeos desde Moscú hacia el Nuevo Confinamiento Seguro de Chernóbil, esa estructura diseñada para contener lo que queda del Reactor 4, están echando por tierra décadas de trabajo arduo e inversiones millonarias: hasta 2.100 millones de euros destinados a mitigar las consecuencias de aquella tragedia.
Pero no solo eso. La representante también ha recordado con preocupación la ocupación ilegal por parte de Rusia de la central nuclear de Zaporiyia. Esta instalación no es cualquier cosa; es la más grande de Europa y su seguridad está en juego. “Esto aumenta significativamente el riesgo tanto para la vida humana como para nuestro medio ambiente”, ha afirmado con firmeza.
Kallas también ha denunciado los «ataques sistemáticos» a la red eléctrica ucraniana, advirtiendo que esto pone en jaque el equilibrio necesario para operar con seguridad todas las instalaciones nucleares del país. Por todo ello, hace un llamado urgente: Rusia debe cesar inmediatamente todos sus ataques contra estas infraestructuras esenciales y adherirse a los Siete Pilares Indispensables para garantizar la Seguridad Nuclear en tiempos de conflicto armado.

