En un movimiento que ha causado revuelo, el Gobierno de Estados Unidos ha decidido actuar y ha anunciado una serie de sanciones que afectan a una veintena de personas y entidades relacionadas con la elite del régimen iraní. En el centro de esta red se encuentra Mohammad Hossein Shamkhani, hijo del exsecretario del Consejo de Defensa Nacional de Irán, quien falleció en un bombardeo conjunto llevado a cabo por Estados Unidos e Israel a finales de febrero.
Las ramificaciones del imperio petrolero
El Departamento del Tesoro no se ha guardado nada al afirmar que estas sanciones son parte de un esfuerzo mayor por desmantelar lo que ellos llaman un imperio multimillonario, vinculado a la venta de petróleo tanto iraní como ruso. Y es que detrás de todo esto, hay una familia muy cercana a las altas esferas del régimen, enriqueciendo sus bolsillos mientras el pueblo iraní sigue sufriendo.
Aparte de Shamkhani, también han sido incluidos en esta lista negra otros individuos y empresas implicados en un escabroso esquema de lavado de dinero. Se habla incluso de intercambios entre petróleo iraní y oro venezolano durante tiempos oscuros bajo la dictadura venezolana. Todo esto, supuestamente bajo el manto protector de grupos como Hezbolá y la Fuerza Quds del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica.
Las sanciones no solo afectan a personas en Irán; también caen sobre ciudadanos en los Emiratos Árabes Unidos, India e incluso buques registrados en Mozambique y Panamá. Según Scott Bessent, responsable del Tesoro, estas medidas son parte crucial de lo que han denominado ‘operación Furia Económica’, destinada a cortar las alas a aquellos que intentan lucrarse a costa del sufrimiento ajeno. «Bajo este liderazgo», afirmó Bessent refiriéndose al gobierno actual, «no nos detendremos hasta desmantelar todas las redes ilegales vinculadas al terrorismo».

