MADRID, 8 Ago. (EUROPA PRESS) – En una declaración contundente, el Movimiento de Resistencia Islámica, conocido como Hamás, ha calificado de «crimen de guerra» el reciente plan del Gobierno israelí que busca ocupar la ciudad de Gaza y evacuar a sus habitantes. Este movimiento, que ha visto cómo se intensifican las agresiones contra su pueblo, considera que esta estrategia no es más que una continuación de una política «genocida», equivalente a lo que ellos denominan limpieza étnica.
“La decisión de ocupar Gaza deja claro que a Netanyahu y su gobierno no les importa el destino de los rehenes”, subrayan desde Hamás. Con un tono directo, enfatizan que este enfoque solo refleja la voluntad de sacrificar vidas humanas por intereses políticos fallidos. Las palabras son duras: “Están dispuestos a ignorar las vidas de los secuestrados para alcanzar sus ambiciones”.
Un juego retórico y responsabilidades esquivas
Además, la milicia ha criticado abiertamente los intentos del Gobierno israelí por cambiar el lenguaje alrededor del conflicto, sustituyendo el término «ocupación» por «control» del territorio palestino. Según ellos, esto no es más que una maniobra para evadir responsabilidades por las consecuencias devastadoras que sus acciones han tenido sobre la población civil.
No se quedan ahí; Hamás también hace hincapié en cómo este nuevo plan podría ser la razón detrás de la retirada repentina en las negociaciones anteriores. “Durante esas comunicaciones con mediadores, ofrecimos flexibilidad para alcanzar un alto al fuego”, añaden con esperanzas frustradas.
Ayer mismo, en plena madrugada, Israel aprobó una escalada militar significativa en Gaza bajo premisas alarmantes como la desmilitarización y el control total de seguridad del enclave. También se menciona la necesidad del regreso de todos los rehenes, tanto vivos como fallecidos. Un escenario oscuro e incierto donde las vidas humanas parecen quedar relegadas ante decisiones políticas frías.

