En medio de un conflicto que parece no tener fin, las noticias que llegan desde Irán son desgarradoras. Este lunes, las autoridades han elevado a 1.100 el número de fallecidos como resultado de los ataques israelíes que comenzaron el pasado 13 de junio y que se extendieron por doce días angustiosos. Said Ohadi, director de la Fundación de Mártires y Veteranos, compartió esta triste cifra en una entrevista para la televisión estatal, donde reveló que 1.060 cuerpos ya han sido enterrados. En su relato, mencionó con dolor que entre los muertos hay 126 mujeres y 41 niños inocentes, lo que añade una capa más profunda de tristeza a esta tragedia.
La resiliencia frente al dolor
No solo hay víctimas fatales; también alrededor de 5.600 personas resultaron heridas. A pesar del caos y la desesperación, Ohadi destacó la valentía del personal médico que ha trabajado incansablemente bajo una presión abrumadora: «su resiliencia es ejemplar», afirmó. De esos heridos, 160 permanecen hospitalizados en unidades críticas, luchando por sobrevivir mientras sus familias esperan aferradas a la esperanza.
A horas del anuncio sobre el balance trágico, el presidente iraní Masud Pezeshkian acusó al Gobierno israelí de intentar asesinarlo en medio del conflicto creciente entre ambos países. Esta guerra ha traído consigo un alto el fuego temporal después de intercambios violentos: Israel atacó y Irán respondió con misiles y drones. Y así sigue este ciclo incesante donde nadie parece ganar.

