El 5 de mayo, desde Madrid nos llega la noticia de que las autoridades rusas han logrado detener otro intento de ataque con drones por parte del Ejército ucraniano sobre Moscú, justo cuando la capital se prepara para celebrar el Día de la Victoria. Un momento simbólico que recuerda la derrota de la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial. El alcalde, Sergei Sobianinen, no ha dudado en señalar que aunque estas acciones no son nuevas, tampoco son algo que se vea a diario.
Un conflicto que no cesa
Sobianinen ha matizado que el sistema de defensa antiaérea del país ha actuado eficazmente, logrando frenar cuatro drones dirigidos hacia la ciudad. En medio de este clima tenso, Putin ha decidido ofrecer a Kiev una tregua temporal entre el 8 y el 10 de mayo. Según él, es una oportunidad para medir las verdaderas intenciones ucranianas hacia la paz. Pero aquí es donde entra en juego Volodimir Zelenski, quien no parece tener mucha fe en las promesas rusas y asegura que su ejército no puede confiar en un alto el fuego genuino.
Zelenski ha dejado claro que Ucrania no puede garantizar la seguridad del desfile del 9 de mayo en Moscú, lo que añade otra capa de incertidumbre a una situación ya complicada. Y mientras tanto, los ecos del conflicto siguen resonando más allá de los muros del Kremlin.

