El apagón masivo que ha sumido a Chile en la oscuridad ha sido calificado de indignante por su presidente, Gabriel Boric. En un país donde la luz es más que un simple servicio, este apagón ha afectado a millones de personas y ha llevado al Gobierno a tomar medidas drásticas, como decretar el estado de excepción. Boric no se ha guardado nada: «No es posible que la vida cotidiana de tantos chilenos se vea alterada por empresas que no cumplen con su deber».
Responsabilidades claras y acciones inmediatas
A medida que avanzaba la tarde, Boric explicó que cerca de 4,15 millones de hogares ya estaban recuperando la electricidad, aunque todavía quedaban muchos por volver a tener luz. «Esto tiene que regularizarse mucho antes», insistió con firmeza. Y es que nadie puede aceptar que nuestras vidas dependan del buen hacer de una o varias compañías. A pesar del avance en algunos sectores, aún hay un largo camino por recorrer.
En respuesta a esta situación crítica, el presidente anunció un toque de queda desde las 22:00 hasta las 06:00 horas para asegurar la tranquilidad en las regiones afectadas. También se suspendieron las clases en unos 350 centros educativos, lo cual impacta a unos 130.000 estudiantes. La ministra del Interior, Carolina Tohá, fue clara: «Esto no es un ataque; es una falla del sistema». En definitiva, lo ocurrido deja claro que necesitamos más transparencia y responsabilidad por parte de aquellas empresas encargadas de mantenernos conectados.