En Roma, el 25 de febrero, se viven momentos de cambio. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, ha dado un paso al frente para tender la mano al nuevo líder de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) alemana, Friedrich Merz. Este domingo, tras su victoria en las elecciones legislativas alemanas, Meloni lo ha felicitado y ha dejado claro que hay una misión conjunta por delante: combatir la inmigración irregular.
Un enfoque común entre Italia y Alemania
En una conversación telefónica que no tardó en hacerse eco, Meloni expresó su deseo de establecer una colaboración estrecha con quien parece ser el próximo canciller alemán. “Comencemos por lo más urgente”, dijo. Y es que para ella, abordar este tema no es solo una cuestión política; es un compromiso vital para mejorar la seguridad y competitividad en Europa.
La coalición conservadora alemana obtuvo un sólido respaldo en las urnas, alcanzando el 28,6% de los votos, según los primeros datos publicados por la Comisión Electoral alemana. En este contexto, tanto CDU como CSU han conseguido un apoyo significativo que podría marcar el inicio de nuevas alianzas políticas en el continente.