Hace unos años, si alguien hablaba de automatización, pensábamos en programar publicaciones o en un chatbot que apenas entendía lo que decías. Pero hoy la historia ha cambiado por completo y estamos entrando en un mundo donde podemos crear versiones digitales de nosotros mismos. Sí, has leído bien: ¡versiones que pueden comunicarse, responder y hasta pensar como nosotros!
El último movimiento de Mark Zuckerberg es un claro ejemplo de hacia dónde nos dirigimos. Se trata de desarrollar un clon de inteligencia artificial que haga las veces de él mismo. Imagina lo que eso significa para nuestra vida diaria y profesional. ¿Te imaginas tener una versión tuya disponible las 24 horas del día? Esa parte digital podría responder preguntas, interactuar con clientes e incluso generar contenido como si fueras tú. Sin cansancio ni horarios, alcanzando a miles al mismo tiempo.
¿Un ‘clon digital’ como herramienta?
Pensemos en un CEO abrumado por mensajes sin respuesta o en ese formador que desea llegar a más alumnos. Tener un «clon digital» bien entrenado podría ser una herramienta increíblemente potente. Pero hay algo fundamental a considerar: la comunicación también implica percepción. Si un cliente cree que está hablando contigo y se da cuenta después que es una IA, eso puede cambiarlo todo.
Y aquí entra el influencer marketing: ya no solo hablamos de influencers virtuales; ahora también están los humanos con versiones digitales activas todo el tiempo. Pero cuidado, porque aunque una IA pueda imitarte al detalle, no eres tú realmente. Puede malinterpretar algo o no captar ese matiz tan importante en una conversación.
A medida que avanzamos, igual que hoy usamos herramientas de IA para escribir textos o editar vídeos, pronto veremos soluciones accesibles para crear estos «yos digitales» incluso en pequeñas empresas o marcas personales. Estamos adentrándonos en la era de la IA agéntica, donde la tecnología comienza a actuar por nosotros y eso plantea muchas preguntas sobre el futuro.

