El pianista James Rhodes regresa a la hermosa isla de Mallorca con su gira Manía, un viaje musical que no solo nos lleva por las composiciones de grandes maestros como Brahms, Rachmaninov y Chopin, sino que también se entrelaza con los claroscuros de su vida. Su actuación está programada para el próximo sábado 12 de septiembre en el Trui Teatre.
Rompiendo esquemas en la música clásica
Rhodes tiene claro que los conciertos de música clásica suelen ser todo un desafío para el público general. “La música clásica nos pertenece a todos”, afirma con pasión, pero reconoce que muchas veces estos eventos son más bien aburridos. Nos cuenta cómo en sus experiencias anteriores, el músico entraba al escenario, tocaba sin decir una palabra y se marchaba, mientras la audiencia leía programas a media luz. A él eso le resulta decepcionante.
Con su nuevo enfoque, ha decidido dar un giro radical: “Quiero ofrecer una banda sonora de mi vida”, dice. Desde momentos difíciles en un hospital psiquiátrico hasta la esperanza encontrada en España. Y lo hace presentando piezas cortas que comenta antes de tocar, creando un ambiente más cercano y mágico donde todos pueden desconectar del ruido exterior.
Casi parece que inventa un nuevo estilo donde se mezcla la música y el humor: “No es stand up comedy, pero sí quiero que se relaje la atmósfera”, añade entre risas. Para él, si un concierto es tan snob que resulta incomprensible, ¡mejor escucharlo en casa!
A través de esta gira, Rhodes busca conectar con el público y hacerlo sentir bienvenido. “Solo necesitas dos oídos y ganas de disfrutar”, enfatiza con sinceridad.
No solo le apasiona tocar el piano; también tiene una gran afición por la fotografía. “Comencé a fotografiar mis viajes por España porque no quiero olvidar estos lugares cuando sea mayor”. Con entusiasmo pide recomendaciones sobre qué lugares explorar en Palma durante su visita.
Cada pieza musical seleccionada tiene una historia detrás; desde recuerdos felices en Peguera hasta momentos oscuros vinculados a su infancia en Inglaterra. De hecho, hay una composición de Brahms que representa sus traumas ingleses y otra de Rachmaninov simboliza su amor por España.
A pesar del tumulto político actual, Rhodes mantiene su optimismo: “Hay gente buena por todas partes”. Sin embargo, critica cómo los políticos tienden a olvidarse del pueblo al perderse en sus propias agendas. Lo importante para él sigue siendo mejorar temas fundamentales como vivienda y educación.

